Le Beau Male, el nuevo hombre de Jean Paul Gaultier


Le Male inició hace 18 años un arquetipo masculino inédito: el marinero sensual un poco canalla con un corazón tierno.

Jean Paul Gaultier (BPI), fiel a su mirada inteligente sobre la época y sus deseos, traduce hoy el tercer milenio en un frescor tórrido, un oxímoron para marcar la era del hombre fatal que reivindica su sex appeal: Le Beau Male.

Francis Kurkdjian, creador de Le Male, explica: “Tenía muchas ganas de reapropiarme de la fórmula. Con la distancia había cosas que resultaban obvias: conservar la estructura original y el desarrollo de los acordes, pero dándole máxima amplitud a la nota”. Como una gota helada que hace estremecer de placer un cuerpo incandescente, el perfume quiere exaltar los sentidos y revelae el potencial erótico de cada hombre.

“La peculiar utilización de la lavanda, característica de Le Male, está presente, pero la faceta oriental desaparece de Le Beau Male para dar paso a una sensualidad a flor de piel. Como si ésta transpirara perfume”, añade el perfumista.

La fórmula fresca y sensual

El nuevo perfume emana frescor gracias a una peculiar intensidad de la faceta húmeda fría de la menta sobredosificada, que duplica su poder olfativo gracias a la artemisa, llamada “hierba del fuego”. La lavanda, trabajada en todas las facetas del frescor, perdura como columna vertebral de la fragancia y adquiere mayor energía puntuada por la flor de azahar y la salvia sclarea. La sensualidad palpable del fondo de almizcle aporta un giro tórrido al frescor.

El packaging, un manifiesto

La caja "metal can" icónica se viste de azul glaciar magnético sobre el cual se transluce el nombre Le Beau Mal escrito a mano sobre el vapor, como un preludio del choque térmico ardiente que provoca la fragancia. Las gotas de agua relucientes detrás de las letras anuncian su frescor intenso.

Al igual que el perfume que difunde, el frasco ilustra la intensidad del contraste. Un blanco brillante que denota cierta humedad fundente, azotado por las rayas azules escarchadas que reflejan su potencia penetrante.