El olor del deseo


El olor corporal determina que nos sintamos más o menos atraídos por una posible pareja.


Muchas mujeres pueden sentir atracción o rechazo por un hombre según les guste o no cómo huele. Por eso, el sentido del olfato es más agudo en los días más fértiles del ciclo reproductivo o en mujeres que no toman la píldora.

La doctora Rachel Herz, experta en psicología y biología, mantiene que esta atracción no es sólo una idea romántica. En nuestro ADN está escrito nuestro sistema inmunitario. El olfato nos ayuda a identificar un sistema complementario al nuestro y que garantice mayor protección a nuestros descendientes.

Los humanos confiamos fundamentalmente en la vista para entender y gestionar el mundo exterior. Para otros mamíferos, el olfato es esencial para orientarse, encontrar pareja, buscar alimento y, en definitiva, para sobrevivir.

El olfato es el más primitivo de los sentidos. A diferencia de otras, las impresiones olfativas nos llegan asociadas a experiencias y recuerdos. Son las únicas que llegan al cortex cerebral sin pasar por el hipotálamo. Directamente conectada al cortex olfativo está la amígdala cerebral, un conjunto de núcleos de neuronas localizadas en la profundidad de los lóbulos temporales de los vertebrados complejos y que procesa la emoción y las experiencias emocionales. Y conectado a la amígdala está el hipocampo, la zona del cerebro que procesa la memoria, el aprendizaje y las asociaciones.